sábado, 24 de marzo de 2018

Ética y estética

Las lluvias continuas de estos días me llevaron a pasar uno de los sábados más aburridos que recuerdo en mucho tiempo. Acostumbrados como estamos a vivir en un país de luz, cuando esta falta en las postrimerías del invierno, se produce un cierto desasosiego que solo la salida del sol puede calmar. Ya sé que esta influencia del sol en nuestro cuerpo y ánimo está suficientemente reconocida pero, entre tanta grisura, me dio por reflexionar sobre cómo la luz y el color iluminan y realzan instantáneamente lo que se mira. Hay algo en el ser humano que nos inclina a la belleza. “Si quitaseis de nuestros corazones el amor a lo bello, nos quitaríais el encanto de vivir”, decía Rousseau. No todos somos sensibles de igual manera a esta percepción, como no todos tenemos desarrolladas las mismas inteligencias tampoco, pero creo que con la suficiente dosis de ética y de estética, el ser humano ya merecería ese nombre. Y, sin embargo, se me hace muy evidente que demasiada gente vive al margen de la estética y que muchos de ellos, no se rigen tampoco por ningún tipo de ética. Las sociedades, sus modas y costumbres, están en continua transformación, pero en la formación de una persona siempre debe haber una ética por la que guiarse. Digo esto porque me apena encontrar multitud de declaraciones y comportamientos que no parecen regirse por otra norma que la desconfianza, gente sin ética personal, propensa a creer que el otro tampoco la tiene y que actúa movida únicamente por “sacar tajada”. Y, sin embargo, creo que somos muchos los que tenemos una tendencia bien arraigada a hacer lo correcto. En una interesantísima conversación en la Universidad de Jaén entre el escritor Antonio Muñoz Molina y Antonio Caño Barranco, director de EL PAÍS, se habló del sentido de la integridad. Educados ambos jiennenses en esa rectitud que marcaba que las cosas había que hacerlas bien, incluso aunque no estén bien pagadas, defendían la honestidad como un valor incuestionable. Hoy me gustaría aprovechar este espacio para reivindicar estos valores, integridad, honestidad, pundonor y a todos los que, en un mundo de desmesura, siguen rigiendo su vida con ética.

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