sábado, 17 de febrero de 2024
Alternativas
Y es que venimos de una larga tradición en la que el patrón por el que se medían las relaciones era único. Pareja heterosexual en la que él corteja y asedia hasta conquistar. (El tufillo bélico del vocabulario no era, por cierto, casual). Luego, rendida la plaza, ya no se sabía qué cabía esperar. Así, durante generaciones, la mayoría de las chicas han aspirado a que un chico apareciera en sus vidas para rescatarlas, realizarlas, darles sentido... Es el cuento ya felizmente obsoleto de la princesa que es rescatada por el príncipe azul.
Bueno, no sé si tan obsoleto porque compruebo que gran parte del cine comercial sigue reproduciendo esos papeles. Pero de lo que sí estoy segura es de que el patrón ya no es único. Quiero pensar que las nuevas generaciones son más libres, que las chicas ahora se rescatan a sí mismas y que los chicos ya no sienten la presión de tener que ser el elemento fuerte que sostiene y salva.
La idea del amor se ha hecho más amplia y cabe casi todo. El reto es que continúe por ese camino sin caer en el extremo contrario, es decir, que no pasemos de ser educados por las edulcoradas producciones clásicas de Disney como Blancanieves o La bella durmiente a ser deseducados por ese acceso fácil y gratuito a la pornografía que ahora tanto nos preocupa. Habrá que seguir pendientes.
sábado, 3 de febrero de 2024
Intereses y apatía
Es un lugar común pensar que jóvenes y adolescentes tienen menos interés e inquietud que las generaciones anteriores. Ahora no se le llama pasotismo sino apatía, pero la queja es la misma. No sabemos cómo incentivar y conseguir atraer su atención. Sin embargo, es obvio que esta percepción no puede ser cierta puesto que, inevitablemente, cada generación, cuando se hace adulta, sigue teniendo esa misma opinión sobre quienes vienen detrás. Está claro que el salto generacional es el culpable de la valoración negativa. Se olvida que es una etapa de transformaciones en la que cambian las prioridades, los cuerpos, los hábitos... cobran especial interés las relaciones sociales y a la mayoría les cuesta aceptarse en relación al resto.
Hoy hablaba con mis grupos de Bachillerato sobre qué tema escoger para practicar la escritura de un texto argumentativo (vale 2 puntos en la temida “selectividad”) y me pedían no tener que desarrollar nada relacionado con el machismo ni los móviles ni la ecología ni el cambio climático… Y, sin embargo, con distintas variaciones, son los temas sociales que salen una y otra vez porque imaginamos que son temas actuales que les interesan, de los que conocen algo y ante los cuales han adoptado una postura. Pero les aburren, les parecen gastados. Creo que lo más sorprendente es que los consideran temas políticos. Una vez más habría que hacer autocrítica y preguntarse por qué la igualdad de género o la ecología, fundamentales para el desarrollo del ser humano, se perciben como posturas políticas. O se consigue que la igualdad sea una aspiración general y deseable para hombres y mujeres o no se avanzará demasiado. Y si la aspiración de un mundo sostenible no es una meta común, sabemos que el planeta se convertirá en un lugar cada vez más inhóspito para sus habitantes.
Ahora el reto es tratar de averiguar qué interesa y preocupa de verdad en estas edades ¿un buen rendimiento académico, una buena imagen corporal, no ser rechazados por sus iguales, crisis existenciales, relaciones de pareja, la relación con la familia...?
No creo en la apatía, sé que disimulan. Algo les tiene que importar de verdad. Por ahora, les sigo preguntando.
sábado, 20 de enero de 2024
Enero
Las noticias no ayudan. Comprobar que continúan los conflictos armados; la campaña americana estadounidense con Donald Trump aprovechando los juicios contra él para presentarse como víctima de una conspiración; la sorpresa de que haciéndolo cada vez consigue más votos a su favor; el anuncio de la necesidad de crear una app capaz de impedir a los menores el acceso a la pornografía una vez que se ha hecho patente que se deseducan en ella incluso niños menores de 12 años; la constatación de que ahí está en parte la causa del aumento del número de agresiones sexuales en adolescentes; la humedad pringosa de esta época del año... Podría seguir para encontrar el origen de la necesidad de recogerme que me asalta estos días. La comparto porque no es una sensación solo personal, sino que encuentro en mi entorno a muchas personas que me manifiestan esta misma especie de desidia, de globo que se deshincha y es difícil volver a inflar. No es mi caso, pero encuentro que es bastante común haber puesto demasiadas expectativas en las fiestas pasadas, en el año nuevo, en la lotería…
Quizás todo este cúmulo de circunstancias hace difícil la vuelta a la normalidad donde todo sigue (felizmente por otra parte) más o menos como se dejó, pero ahora se enfrenta con menos ganas.
Tal vez es necesario dar entrada sin sentimiento de culpa a este estado que se asienta de vez en cuando y que exige una parada, un poco de inactividad antes de volver a conectar con las exigencias e incluso con el disfrute. Yo encuentro estos días un placer especial en calentar una habitación y recogerme en ella con mi música, mi puzle, mis lecturas…
Después de todo, por estos lares enseguida estará de nuevo la primavera llamando a la puerta.
sábado, 23 de diciembre de 2023
Refugios
Empecé a escribir esta columna y la dejé. Estaba un poco apagada, apabullada por estos días que tienen bastante de exceso, por encima incluso del exceso que acarrean normalmente estas fechas. El preludio de la Navidad empieza a sonar demasiado pronto, llego extenuada, desgastada en los previos. Publicidad, compras, comidas de empresas por todas partes, aglomeraciones, promesas en forma de lotería... Demasiados estímulos. Exceso de luz, de guirnaldas, de rojo y dorado en cada esquina. Me aturde un poco esta forma externa de festejar, me distancio y me veo a mí misma un poco rara, arisca incluso por no compartir el entusiasmo de quienes se desplazan, por ejemplo, para ver la iluminación navideña con la que nos regalan los ayuntamientos, desbocados en una competición de quién ilumina más y mejor.
Pero hoy hace un día tan limpio y luminoso que me recoloco sabiendo que hay una manera personal de vivir las fiestas. Me sitúo y conforto pensando en ella, a pesar de lo difícil que es a veces refugiarse del ruido externo, de las noticias dolorosas de un mundo cruel. Así que he retomado el texto, la última columna del año, y la he desviado del mensaje cenizo que contenía para acabar con este otro que espero que llegue cargado con todos mis deseos de paz y esperanza para el futuro. Es verdad que el mundo no va tan bien como desearíamos, pero también lo es que en nuestro entorno, podemos tener un reducto donde sentirnos felices y a salvo. Ojalá podamos ampliar ese refugio y gozar plenamente de él.
domingo, 10 de diciembre de 2023
Necedades
Si tuviéramos tiempo, si nos apeteciera, si nos paráramos un poco a reflexionar, si quisiéramos buscar un mundo más coherente, si de verdad creyéramos en el amor (y nombro este sentimiento a las puertas de la época más sensiblera del año), nos daríamos cuenta de que últimamente el consumismo y las mentiras son los dos grandes males que dominan el mundo. Y están relacionados, claro.
La tentación de manipular en lugar de persuadir no es nueva, pero ahora el relato que presente unos valores con la intención de persuadir está siendo sustituido por la manipulación, la difusión de falsedades y mentiras por la sencilla razón de que nunca fue tan fácil. La tendencia a sustituir la información por el titular o el mini-video, que deja fuera cualquier posibilidad de profundización, sumado a los círculos cerrados de las redes sociales que repelen cualquier pensamiento divergente o crítico con el propio, más el manejo de estas mismas redes para crear contenido falso que más tarde nadie se preocupará por aclarar, conforman un “cocktail” peligroso. Y se usa no solo en política, sino también con fines comerciales, lo que nos lleva al segundo mal, el consumismo exacerbado.
Mientras los científicos advierten de las terribles consecuencias del cambio climático para nuestra supervivencia como especie, las grandes empresas buscan la manera de blanquear ese consumo, así que en paralelo a las agresivas campañas publicitarias (black friday, navidad, rebajas…) utilizan la ecología como un reclamo que no tiene otra finalidad que acallar la conciencia del consumidor. Contenedores de ropa usada en las tiendas que luego acaba en contaminantes basureros del tercer mundo; bolsas de plástico aparentemente biodegradables que no garantizan su degradación; comida “para llevar” en recipientes de cartón no reciclables puesto que, para que el cartón no se empape, está recubierto de una película de plástico… Es el ecoblanqueo, una nueva mentira que nos impide enfrentarnos a la realidad de la crisis medioambiental en la que ya estamos inmersos.
No sé si saldremos de esta, mi confianza en la educación y la ciencia se tambalea a veces, pero ¿y si ponemos de moda la búsqueda de la verdad y la coherencia?
sábado, 25 de noviembre de 2023
¡Qué alarmantes resultan los datos y noticias relacionados con el uso de móviles entre adolescentes! Sin embargo, sigue bajando la edad a la que los reciben. La ley marca que se deben tener al menos 16 años para registrarse en Whatsapp y 13 para Instagram, pero la realidad es otra. El regalo más esperado en Navidad y Primera Comunión es el dichoso móvil y, con él, la entrada con perfiles falsos en una u otra red social.
Esta mañana ha saltado, por ejemplo, la noticia de dos grupos de Whatsapp con mensajes de contenido pornográfico, machista, racista, homófobo y franquista, a los que están siendo invitados cientos de adolescentes de Secundaria de varios centros escolares. En uno de ellos hay más de mil menores. Los grupos, creados con los nombres "meter gente hasta que nos hagamos famosos" y "hasta llegar al millón", en los que se colgaban fotografías pornográficas y mensajes "totalmente inapropiados, insultantes, sexistas y vejatorios parecen estar gestionado por adultos no vinculados al centro.
Estos días hemos tenido en el instituto el Plan director, unas charlas ofrecidas por la Policía Nacional para la ESO con la finalidad de advertir, entre otras cosas, del peligro del mal uso de internet, las consecuencias del acoso y ciberacoso... Es sorprendente el número de adolescentes que afirmó tener varias cuentas diferentes en Instagram (hay quien confesaba 5 ó 6) y el de quienes aseguraron haber tenido problemas tras cortar con la pareja a la que habían mandado una foto de contenido íntimo (esto último antes de cumplir los 14).
Internet es alucinante, una herramienta social, de estudio, de trabajo y de ocio infinita, pero peligrosa. No podemos dejar que se enfrenten a ella solos nuestros peques, igual que no los dejaríamos adentrarse de noche a solas en un barrio chungo de una ciudad grande y desconocida. Necesitan conocer los peligros para no quedar atrapados, para no dejarse sorprender por quienes acechan en las sombras. Como advertía Manuel Vicent “ningún bosque medieval puede compararse a la intrincada selva de Internet. En ella está toda la magia de la inteligencia humana y también su más sucia perversión.”
Habrá que enseñarles a protegerse del lobo.
sábado, 11 de noviembre de 2023
A salvo
Refugio y autenticidad que permite atisbar una esperanza para el mundo.





