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sábado, 6 de julio de 2024

Saber

 Veo en Instagram que un señor de 90 años se acaba de graduar en Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. La motivación que lo impulsó la explica en un vídeo: con 82 años se compró una caja de pinturas, se puso a pintar y se hizo un lío muy grande, así que, dice con toda naturalidad, se matriculó en la facultad para que le enseñaran. Lo más fácil y agradable reconoce que han sido sus compañeros de clase, siempre dispuestos a ayudar. Una de ellos, jovencísima, reconoce que tenerlo al lado le ha aportado tranquilidad, referentes, una opinión razonada sobre lo que se traían entre manos. Miguel Ángel Gallo es doctor ingeniero industrial, profesor Emérito en la Universidad de Navarra y en la escuela de dirección IESE y tiene cargo en varios consejos de administración. Da gusto oírlo hablar. Lo hace desde la normalidad, con un saber estar contagioso y envidiable.

Encuentro tantas cosas estimulantes en esta noticia que me ha alegrado el día. Vivimos en una sociedad en la que reina el edadismo. Los mayores molestan; la palabra “viejo” se usa como insulto; la juventud se exalta hasta límites absurdos; la publicidad bombardea nuestras cuentas con recetas milagrosas para ocultar las señales de la edad ofreciendo productos contra las arrugas, las canas, la flacidez…

Por otra parte la cultura parece haber pasado de moda. Constato cada día que esa culturilla general a la que se aspiraba hasta hace no mucho y que no tenía nada que ver con títulos sino con la curiosidad y el respeto por el conocimiento está desapareciendo. Pintores, escritores, músicos… han dejado de ser referentes comunes; se rinde culto a la ignorancia, se presume de no saber nada; surgen “pseudopolíticos”que utilizan las plataformas de internet para aprovechar este desconocimiento en su favor y construir así discursos basados justamente en la desinformación, el odio, la apología de la violencia, los bulos…

. En un ambiente así, el afán por aprender más allá del título universitario, el reconocimiento de la riqueza que aporta el encuentro intergeneracional, la ovación de los jóvenes que compartían acto de graduación con este señor resultan tan inspiradores que le han cambiado el color al día. Gracias.


sábado, 8 de junio de 2024

La vida en pausa

Pepe Mendoza, nuestro reciente pregonero, a quien tuve el honor de hacer la presentación el lunes pasado en la caseta Helo-libo, decía, en una entrevista previa al pregón en este Diario, que “La Feria es un descanso de los afanes diarios en la que caben todas nuestras ganas de celebrar, nuestras alegrías, nuestros anhelos, nuestra necesidad de buscarnos y encontrarnos entre los otros. Esos días de fino y rosas devuelven siempre la confianza en la vida”. Reflexión que, como ya nos tiene acostumbrados, es un acierto.

El éxito de este encuentro anual no ha evolucionado como tantas otras cosas en función de las apps y las últimas tecnologías, sino que se alimenta de una dieta bastante tradicional: encuentros reales, cara a cara, música, baile, gastronomía y, lo fundamental, el consenso de hacer un paréntesis en nuestras vidas. Los problemas, que siempre los hay, se quedan fuera. No desaparecen, claro, seguirán acechando a la vuelta de la esquina, pero todos necesitamos (tanto que debería ser un derecho constitucional) olvidarnos de ellos durante un rato, de los que tienen solución y de los que no; jugar a que no existen; olvidar que “pasa la vida y no has notado que has vivido cuando pasa la vida”; que “nuestras vidas son los ríos/ que van a dar a la mar/ que es el morir”.

Así que esta semana solo les deseo que puedan hacer una pausa en sus vidas; que tengan en casa una percha lo bastante fuerte como para poder colgar en ella la mochila de sus problemas y acercarse sin ellos un rato al recinto ferial para disfrutar de unas risas con los amigos armados de una copita de fino sostenida con elegancia y heroísmo en su mano. Después de todo, ya lo dijo Calderón, “¿Qué es la vida?: un frenesí. ¿Qué es la vida?: una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” Pues soñemos, que para eso tenemos el lujo de disponer de esta cita anual.